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lunes, julio 20, 2026
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Ventajas del aula invertida

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Por Manuel Vólquez

Hay un método innovador que ayudaría a evolucionar la educación en los países del globo terráqueo, sobre todo en los menos desarrollados y en aquellos donde existe una población analfabeta infestada por la ignorancia y la carencia de conocimientos integrales. Es una iniciativa que suele destacarse como ejemplo de avance en la educación.

Me refiero al sistema “Las escuelas al revés” creado por el estadounidense Salman Khan, un ingeniero de ascendencia materna india y paterna bangladesí, con el que se imparten clases gratuitas de matemáticas, álgebra, historia y otras asignaturas escolares en 28 idiomas. Con este revolucionario invento, los jóvenes, en lugar de asistir a las escuelas y hacer la tarea en su hogar, realizan el proceso a la inversa: estudian en la casa con videos interactivos y trabajan en las aulas con la ayuda de los profesores.

Las autoridades nuestras del sistema educativo y los docentes debieran adoptar esa metodología para las escuelas públicas y privadas (ignoro si lo están aplicando), pues es una forma de ganar experiencias, tiempo y elevar la calidad de la enseñanza escolar, de manera que los estudiantes obtengan tenga una sólida plataforma antes de ingresar a las universidades.

Naturalmente, es una tarea que también debe contar desde el hogar con la correcta supervisión de los padres de familia responsables. Implica mantener una vigilancia para evitar que los hijos se distraigan viendo vídeos basuras digitales y pornografías en los celulares u en otras herramientas informáticas.

De aplicarse esa metodología, pienso que los colegios privados serían los que mayor provecho obtendrían en razón de que en ese terreno impera disciplina y los profesores no organizan las fastidiosas y repugnantes huelgas.

En lo que respecta a los docentes de los centros educativos públicos, creo que son los que menos aprovecharían porque frecuentemente abandonan las aulas para participar en asambleas, en horarios de clases, y luego declarar paros en reclamos de reivindicaciones promovidas por un atrincherado gremio-político que pasa todo el tiempo vapuleando todo el año escolar. Es un comportamiento que evidencia que a esos profesores, que son bien pagados y por demás muy exigentes, aparentemente no les interesa el progreso de los más de 2.6 millones de alumnos matriculados en el Año Escolar (el 77.5% corresponden al sector público).

Lo ideal sería cumplir con la meta de sacar el máximo provecho al novedoso sistema de aula invertida porque en nuestro esquema de enseñanza escolar pública las cosas no están funcionando con la prosperidad deseada. Es innegable que la política ha permeado las escuelas públicas a través de los gremios, lo que representa un obstáculo y un atraso para el progreso educativo, un renglón importante del conocimiento que, al parecer, el liderazgo político dominicano no tiene agendado por razones sabidas.

Ostentamos una democracia que heredamos después del ajusticiamiento del tirano Trujillo, pero mal interpretada por la población. En esa dirección, muchas personas han aprovechado ese clima de libertad para accionar de manera sistemática y desenfrenada “un desorden bien coordinado” en varias cosas. No sabemos hasta cuándo toleraremos esa situación que nos tiene atascado en un repugnante retroceso integral.

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